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Llevo un par de semanas bajándome algunos días a las urgencias de pediatría, donde he dado con una R1 estupenda, que es majísima, me enseña un montón y además me deja hacer las historias de los niños y me ayuda a hacerles la exploración. La verdad es que si ya sabía que quería hacer pediatría, ahora estoy más que convencida.

Hoy ha venido una niña, de 8 años, a la que había golpeado un coche. Por suerte no la había pasado nada, porque el coche debía de haber estado aparcado y justo acababa de salir, con lo que no iba muy deprisa, pero aún así la niña ha salido despedida y ha perdido el conocimiento, aunque cuando ha llegado a urgencias estaba bien aunque algo magullada la pobre. Por lo visto había una librería al lado, y la mujer de la tienda ha salido a ayudar a la niña, al ver que esta había perdido el conocimiento le ha dicho a conductora que habría que llamar a una ambulancia o algo, a lo que la conductora del coche ha respondido que iba a aparcar el coche y que volvía para llamar, y la muy HIJA DE PUTA se ha largado (lo pongo con todas las letras porque como es mi blog he decidido no autocensurarme :D). Alguien me puede explicar, ¿quién en su sano juicio atropella a una niña y se pira sin decir esta boquita es mía? Bueno no, sí que dijo algo si, que iba a volver, y encima después de ver a la niña volar y perder el conocimiento, que no ha sido un toquecito en un tobillo… increible, todavía estoy flipando.

Menos mal que todavía hay gente buena en el mundo y la mujer que ha atendido a la niña ha apuntado la matrícula del coche y se ha molestado en localizar a la madre de la niña después de auxiliarla, así que espero que la denuncien y pague las consecuencias, porque un accidente lo puede tener cualquiera, y finalmente por suerte la niña no tenía nada, pero la denegación de auxilio es un delito y denegarle ayuda a un menor no creo que sea algo que ningún juez pase por alto…

Hace poco leí, no me acuerdo ni dónde ni de quién (el Alzheimer me ataca pronto…) que, en una sociedad en condiciones, los niños deberían poder ir (no ir ojo, sino poder ir) solos al colegio a partir de los 6 años, porque en realidad estarían vigilados por todo el mundo, y cualquiera les facilitaría lo que necesitaran (como cruzar una calle), esta niña, con 8 años iba sola al colegio, y la cara de culpabilidad que traía la madre (cuando no tiene culpa ninguna, porque la niña debe de vivir bien cerquita del cole) a mi me ha demostrado claramente que no vivimos en una sociedad en condiciones, ¿que clase de mundo queremos crear si no somos capaces de cuidar a nuestros niños?

De padres separados

Llevo unas semanas rotando por servicios donde la historia familiar es muy importante en la salud del paciente, hace tres semanas comencé las prácticas de psiquiatría y esta semana estoy ya en pediatría (¡¡al fin!!), y estoy comprobando como evoluciona lo que a mi me parece una auténtica plaga del siglo XXI: los divorcios de parejas con hijos. Es increíble como puedes pasarte una mañana entera escuchando diferentes historias sobre familias rotas, pero todas con un denominador común: afectan, en ocasiones mucho, a la salud de los hijos.

Seguramente el hecho de ser hijos de padres separados no sea en sí mismo un factor de riesgo para prácticamente nada, pero en separaciones mal llevadas puede generar grandes angustias a los hijos que les pueden llevar a enfermar por diferentes motivos.

En el caso de los pacientes psiquiátricos, aunque muy probablemente casi todas las patologías tengan una base orgánica, o una cierta predisposición, si qué observé que la mayoría de pacientes que ví (tampoco he estado mucho tiempo, vamos que no sacaría pacientes suficientes como para hacer un estudio científico) venían de familias desestructuradas y/o de ambientes inestables durante su infancia. Factores que muchas veces, si no desencadenantes, sí resultaban perpetuadores de la psicopatología del paciente.

En el caso de la pediatría es increíble la de niños pequños que vienen a la consulta de padres separados. Como estoy haciendo las prácticas en endocrino, estoy viendo que a muchos de estos niños la situación les genera ansiedad, lo cual les dificulta seguir unos hábitos alimentarios, unas rutinas de ejercicios… además de las consabidas guerras del estilo de “no, si en mi casa come divinamente, es que cuando va a casa de su padre come lo que le da la gana” y viceversa el día que viene a consulta con el padre. Al final el niño se ve metido en un rifirafe sin comerlo ni beberlo (nunca mejor dicho) y no sabe ni que hacer, además la mayoría de las veces los padres sacan trapos sucios del otro progenitor con el niño delante, no cual no ayuda mucho tampoco, la verdad.

Total, que al final una ya duda de todo, porque aunque tú, evidentemente, quieras a tu pareja, estés segura de que es el hombre de tu vida y todas esas cosas, vas viendo como día tras día se van rompiendo matrimonios a tu alrededor, y piensas “¿conseguiré ser yo la rara que aguante durante lo que me queda de vida con la misma persona?” Espero que sí.

En cualquier caso, y como hija de padres separados (no iba a ser una rareza yo) y como observadora de muchas tragedias familiares en las últimas semanas, desde aquí me gustaría pedir a todos los padres que lean esto, por muy seguros que estén a día de hoy de lo que hacen (que me parece perfecto), que si algún día, por el motivo que sea, deciden que su vida tiene que ir por otro camino, que por favor pongan siempre a sus hijos por delante de todo lo demás, que no discutan las decisiones del otro con los niños, sino entre ellos mismos y pensando siempre en lo mejor para sus hijos, que aunque se acabe el amor en una pareja, el sentido común, el saber estar, la educación, el respeto hacia la otra persona, no tiene por que desaparecer.

Gracias.

En otro post puse los regalitos que llevamos para María, la mami de Mateo (que de emes). En este os dejo los regalitos que llevamos a Manoli, la mami de Irene. Básicamente es lo mismo pero de distintos colores (tengo imaginación, pero no tanta).

Como desde las estadísticas veo que mucha de la genta que entra en el blog es porque le sale en google una foto que puse en un post sobre el otoño cuando buscan fondos de escritorio, he decidido hacer un post con fondos de otoño que tengo en el ordenador, por lo menos que el blog le sea útil a alguien😛

Las fotos no son mías, son fotos que he ido recopilando por ahí con los años, así que si a alguien le molesta que tenga alguna, que lo diga que la quito sin dilación.

Ale, hoy ya no subo más, si a alguien le gusta sigo otro día, que parece una tontería pero lleva su tiempo esto, jejeje.

Como ya todo el mundo sabe (y cuando digo todo el mundo, me refiero a que me falta empapelar Madrid), si todo va bien, y si no seguramente también, en Junio me voy a Asturias a pegarme una buena paliza estudiando el MIR. Cuando se lo cuento a alguien normalmente lo primero que me preguntan es:

-¿A Asturias te vas?

-Pues sí, a Oviedo.

-Pero… ¿y eso?

-Pues nada, que hay una academia allí que yo creo que me va a venir muy bien para sacar buena posición en el MIR.

-Ahhh, y hasta cuando te vas?

-En principio hasta Enero, o hasta cuando sea el MIR.

Y pasada esta conversación de perogrullo viene la pregunta del millón:

-Peroperoperoperoooooooooooooo ¿Y tu novio?

-Mi novio se viene conmigo, claro, a “cuidarme”.

O_O <– Esta es la cara más light que he visto.

Y es que a la gente le parece raro que, después de una relación de más de 10 años, habiendo superado una ruptura de más de 3 años entre medias, mi novio se venga conmigo a cuidar de mí mientras yo me pego la chapa de estudiar 12 horas diarias.

Una residente de cirugía que había estudiado el MIR allí también, al comentar con ella la posibilidad de irnos a vivir a las afueras de Oviedo y que mi novio me lleve a clase todos los días me dijo:  “¿Y si discutís un día?” Aquí la que se quedó así O_O fuí yo, que pensé “jamía, ¿que clase de novio tienes tú, que si discutí un día se olvida de todos los compromisos que tiene contigo?” Si discutimos me lleva igual, seguramente no vayamos riéndonos por el camino ni charlando como cotorras, pero me lleva igual, además, estudiando 12 horas al día no creo que tenga mucho tiempo para discutir…

Es cierto que el trabajo de mi pareja le permite moverse por toda España, que gracias a su titulación le resulta casi más fácil trabajar en Asturias que aquí, y que tiene el paro concedido hasta después de que volvamos y además lo puede compaginar con el trabajo, porque al ser trabajos temporales los días que trabajan se dan de baja del paro y siguen cotizando, y todo esto le facilita mucho las cosas a la hora de desplazarse y de poder dedicar gran parte de su tiempo a conseguir que yo no tenga mucho más que hacer que estudiar. Pero últimamente como estoy más pendiente del tema del examen y de la residencia, veo a mucha gente en esta tesitura, me tengo que ir de mi ciudad, ¿que hago con mi pareja? y mi pregunta es: “¿Acaso no sabías desde que empezaste la carrera que ésto iba a pasar? ¿Es que tener que hacer el MIR es una cosa nueva que han implantado este año? ¿Es que no conoces tus limitaciones para no saber si te vas a poder quedar en tu ciudad o no hasta el último minuto?” No sé, son cosas que me pregunto, la verdad, yo entiendo que tengo suerte por tener la situación que tenemos, pero si no la tuviéramos ya hace tiempo que hubiéramos hablado sobre el tema y tendríamos igualmente una solución.

El caso es que cuando cuento mi caso hay gente (no toda por suerte, no vayamos a entender ahora lo que no es) que me mira como si estuviera saliendo con un bicho raro, y yo creo que los bichos raros son ellos, por tener pareja como el que tiene un abrigo en el armario, que si cambia la tendencia ya no sirve.

Y menos mal, porque ya me pilla un poco tarde para cambiar de vocación…

La cuestión es que cada día estoy siendo más consciente de lo que supone ser médico: puedes no ir a trabajar y que la gente crea que sí. ¡Menudo chollazo!

El truco es tener tareas en varios sitios: consulta, planta, unidades (de endoscopia, de transplantes, de lo que sea), un despacho propio claro, a poder ser con una secretaria a la que le dé más o menos igual todo y… ¡Voilá! puedes desaparecer que la gente (sin quererlo) te va a justificar.

Hoy hemos ido un compañero y yo a buscar a los médicos que queremos incluir en la orla, bien, pues a unos cuantos no los hemos conseguido localizar, y a otros nos ha costado sudor y sangre (sobre todo sudor, porque entre el calor que hace en el hospital y la de pisos que tiene…).

-Hola, buenos días, somos estudiantes de 6º, estamos buscando al Dr. XXX (se dice el pecado, pero no el pecador).

-Uy, pues aquí no está, bajad a consultas a ver.

Bajas a consultas, la misma canción.

-No, si hoy no tiene consultas, ¿habéis mirado en planta?

-Precisamente de allí venimos.

-Pues no sé, mirad en su despacho.

Al despacho que vamos, contando con que, si no está el médico, su secretaria nos podrá orientar mejor.

-Holabuenosdiasblablaba

-No, no, por aquí no está, no ha pasado en toda la mañana, pero en el hospital tiene que estar, porque hoy tenía que hacer nosequé.

Se asoma alguien con varias toneladas de historias por otra puerta.

-¿Buscais al Dr. XXX? Sí que está sí, que le he visto yo antes. Mirad en quirófanos que creo que hoy tenía noseque operación.

La secretaria mira como las vacas al tren. Yo pienso (menuda agenda ordenada tiene este hombre, y menuda secretaria competente, ¡que no sabe ni si has venido al hospital! Tengo que preguntarle si tiene más amigas, porque yo tengo que hacerme con una así.

Vaaaaaaaaaaaamos a quirófano. Todo esto, contando con que los quirófanos están en las plantas 9, 10, 11 y las consultas en la -1, -2. Quedando los despachos más o menos en el centro (la 3ª o 4ª planta, dependiendo del servicio), y que están cambiando los ascensores, con lo que tardan horas en llegar, además de que el hospital tiene tres alas. En fin, un ejercicio “güeno, güeno”.

Total, que después de varias horas corriendo por el hospital, preguntando a diestro y siniestro, por fín das con alguien que debe ser amigo del médico en cuestión y algo de su vida personal sabe que te dice:

-Nooooooooo, si hoy no venía, que tenía cosas que hacer.

Lo cual te lleva a dos pensamientos fundamentales.

1) ¡Que profesión más maravillosa, que cuando tenga cosas que hacer no tengo que ir!

2) La señora con varios kilos de historias en la mano que pasaba por la secretaría debería pedir cita al oculista, porque esta mañana ha visto a alguien que no estaba allí.

Por supuesto toda esta aventura ha sido aderezada con miradas de desprecio y malos modos por una sencilla razón: NO LLEVÁBAMOS LA BATA PUESTA. Y como todo el mundo sabe eso es un sacrilegio penado poco menos que con unos cuantos escupitajos por el pasillo al pasar, no así cuando la llevas, que mereces tal respeto, que hasta los minusválidos se apartan para que pases (esto último no es metafórico ni exagerado, es verídico y vivido diariamente).

Realmente tengo que reconocer que esto no es la tónica general del hospital, a muchos médicos se les localiza rápido, están donde tienen que estar, faltan cuando tienen que faltar, avisan y trabajan muy bien. Y hay personal que es educadísimo, amabilísimo, y que te ayuda mucho vayas con bata o sin ella, y sabiendo o no quién eres. Pero es cierto que lo malo es lo que más destaca, y a mí no es la primera vez que pasa que voy buscando a un médico al que todo el mundo asegura haber visto, y en realidad no había pisado el hospital, justificadamente o no, eso me demuestra lo fácil que es para los médicos en un hospital grande no ir a trabajar, y que la gente se crea que sí que han ido (cosa que no implica que todos los hagan, ni que los que falten lo hagan injustificadamente, ni muchas otras opciones muy lícitas y razonables). Simplemente eso, lo fácil que es faltar y que parezca que no faltas…

Hoy os dejo las fotos de los regalitos que hice para mi amiga María y su nene Mateo.

La verdad es que no es porque lo haya hecho yo, pero es un regalo muy, pero que muy práctico para llevar al hospital cuando vas a visitar a una reciente mamá, porque pañales es lo que más va a necesitar!!! La ropa de recién nacido enseguida se le queda pequeña y suelen tener a montones, peluches también suele haber varias toneladas alrededor del bebé, y de esta manera podemos regalar algo original, muy útil y práctico y francamente llamativo. ¡Ah! y dentro de la tarta iba una botella de champán para que los papis lo celebren…

Además también llevamos un regalito para la mamá que, como casi todas las recién paridas, se moría por comer jamón:

Efectivamente, es un ramo de flores… de jamón serrano. Si el pastel de pañales lo ví en internet y aprendí a hacerlo gracias al youtube, tengo que decir que en este caso la idea sí que fue mía, lo cual me llena de orgullo y satisfacción, jejejeje, sobre todo al ver la cara de las dos mamás a las que se lo he regalado. Nunca había tenido en mis manos un ramo de flores que oliera tan bien…

En esta entrada no me voy a enrrollar mucho, que me lio, me lio, y al final no sé ni lo que digo. La cuestión es, que yo pensaba que desde que se había aplicado la nueva ley antitabaco, la gente se había tomado bastante en serio lo de no fumar en ciertos sitios (colegios, hospitales, en el metro…), aunque siga en debate si se puede o no fumar en otros lugares públicos como bares, dicotecas, paradas de transporte público al aire libre, etc…

Ya por una parte no me parece bien que la gente esté fumando en la puerta del hospital, es un sitio grande en el que siempre hay alguien con ganas de fumar, con lo que la puerta del hospital está contínuamente llena de gente fumando. Bastante le cuesta a algunas personas mayores subir los cuatro escalones que dan a la entrada principal, como para encima tener que hacerlo llenándose los pulmones de humo de tabaco de segunda mano. En este caso yo soy una defensora absoluta de las zonas habilitadas para los fumadores, aunque tenga que ser fuera del hospital (¿tan caro es hacer una sala con 4 paredes y un extractor de humo?). Pero bueno, entiendo la necesidad del fumador y, si la ley les manda a la puerta, ellos obedientes.

Pero lo que no puedo entener, y me tiene lela todavía, es haber podido comprobar que aún hay médicos que fuman dentro del hospital. Y no hablo de un caso aislado, ni de bajarse a los sótanos donde más de 4 plantas te separan de cualquier paciente, sino de despachos en las mismas plantas en las que hay habitaciones. La sensación que a mi me ha dado es que hay un sentimiento de, “que no me vea nadie”, no como antiguamente, que se podía fumar en las escaleras, y allí que nos íbamos todos sin ocultarnos y sin ningún pudor ni remordimiento de conciencia; pero “yo estoy en mi casa y hago lo que quiero”.

No se que opinareis los fumadores, pero una de mis compañeras de prácticas fuma (y bastante) y tmabién se quedó lela cuando lo vió, de hecho ella no fumó (y podría haberlo hecho).

Creo que voy a empezar a hacer chantaje como el que plantean en la viñeta del jueves…

Como muchos sabreis, este año se ha liado buena con el MIR. Bueno, se ha liado en los círculos más cercanos y las personas que estamos pendientes de qué pasa con el examen, porque en los periódicos no se ha dicho ni media palabra (creo que en alguno ha caído alguna mención de referencia).

La cuestión es que con tanto caos y tanta opinión (que si ha habido filtraciones, que si las imágenes han perjudicado a unos y beneficiado a otros, que si solo se han enterado los de las academias, que si con menos preguntas hacer las estimaciones es mucho más difícil y nadie sabe por donde le viene el aire…) yo le estoy dando vueltas desde el principio a una historia…

A todos nos ha pasado alguna vez que hemos vivido algún suceso de cerca que luego ha salido en los periódicos, y hemos podido comprobar que se suelen magnificar bastante las cosas, pues de tanto oir que si filtraciones, que si el hijo de algún médico al que habían pedido preguntas, que si pitos que si flautas, no paro de imaginarme algo mucho más sencillo.

Quiero decir antes de contar mi “imaginación” que no tengo ni idea de como funciona la confección del MIR, pero supongo que alguien tiene que hacerlo (y no creo que sea una persona sola) y que alguien tiene que fotocopiarlo, si suponemos que las preguntas las ponen médicos, y muy probablemente con algún cargo (no creo que las ponga ningún resi), también podemos suponer que las fotocopias las hace otra persona, que no es la misma que hace el examen. Supongo que se tendrá que hacer una revisión de las fotocopias y luego se embalarán, y a partir de ahí nadie ve el examen porque las cajas se desprecintan en las aulas con todos los opositores dentro. La rumorología dice que el examen lo ven solo 3 personas (2 que lo hacen y uno que lo fotocopia, dicen), pero siendo este país como es, yo me imagino más que mientras se hace se comenta y que mientras se transporta de un despacho a otro no se hace en un maletín blindado y que mientras alguien desayuna no se tiene bajo siete llaves, sí presupongo que habrá una seguridad que impida leer una pregunta entera y cotejarla con la plantilla, pero un examen con imágenes, a no ser que se oculte intencionada y cuidadosamente, salta a la vista, y ver el número de preguntas que tiene tampoco debe ser muy difícil, aunque sea de pasada.

Toda esta paranoia mental la he montado para que nadie piense que acuso a nadie, porque creo que incluso en las cosas más oficiales, estrictas y secretas hay un margen de error, y más en este país que nos lo tomamos todo a cachondeo.

A lo que voy: yo me imagino a alguien dándose cuenta de que el examen tiene imágenes (ahí ya que cada cual se imagine quien ha podido ser), y pensando “madre mia, pobres chicos, ¡si nadie les ha dicho nada!” y “filtrando” la información como un rumor, confiando en que al final todo el mundo se entere, y me lo imagino ahora, en su casa, pensando… ¡madre mia, la que se está montando por intentar echar una mano! (Sí, en mis pensamientos todo el mundo empieza las frases con “¡madre mia!”).

Sé que seguramente no ha sido así, y que mucha gente, si leyera esto, pensaría, “esta tía es gilipollas y no se entera de como funciona el mundo”. La verdad es que la opción fácil suele ser pensar en lo malo, y en que las cosas se han hecho buscando, o bien el beneficio propio, o bien el mal ajeno. Yo procuro siempre buscar una alternativa a las situaciones que se me plantean, la mayoría de las veces me equivoco claro, pero alguna acierto…

Cálculos biliares

Hoy por fin he tenido unas PRACTICAS (así, con mayúsculas, porque hemos estado en consultas, viendo, tocando y haciendo) en condiciones. Una de las pacientes ha sido una chica, personal del hospital, pero no me digas de que parte porque no se lo hemos preguntado, aquí todo el que lleva bata blanca es personal del hospital, que parecía que la habían contratado los que escriben el Harrison para hacernos una demostración sobre los cálculos biliares, era todo típico: mujer con sobrepeso, que tras las navidades sufre un episodio de dolor en hipocondrio derecho una hora después de una comida que se irradia a espalda, es que casi no hacía falta ni que la hubieran hecho ecografía, pero se la hicieron claro, lo cual confirmaba la sospecha, la exploración clarísima tambien, pero lo que no estaba tan claro era la decisión que había que tomar… Como ocurre tantas veces en los hospitales, la solución sí que estaba clarísima, el problema es que había dos soluciones, y las dos muy claras, la residente de cirugía vería clarísimo que la chica se tenía que operar, y la paciente veía clarísimo que por un par de veces que la hubiera dolido la tripa no se iba a extirpar un órgano.

Este caso se da bastante en la clínica, los pacientes no entienden el riesgo real al que están expuestos, porque no son capaces de ver a largo plazo (lease dejar de fumar por ejemplo), y a los médicos nos machacan la cabeza durante 6 años de carrera con toooooooooodas las posibles complicaciones que pueden toooooooodos los síntomas y todos los síndromes que te encuentres. Por eso la mayoría de médicos presuponen que su deber es “convencer” al paciente para que haga lo que el médico cree, que para eso ha estudiado 6 años.

Bien, en cualquier caso la ética médica dice que hay que respetar la decisión del paciente y, una vez que nos hemos asegurado de que conoce bien los riesgos y las opciones terapéuticas que tiene, dejar de darle la brasa y ayudarle en lo que se pueda, y es cierto que hay casos en los que da rabia ver como la gente pasa de los médicos ante cosas que están más que demostradas que sería mejor hacerlas o dejar de hacerlas (lease de nuevo dejar de fumar, o dejar de beber, o hacer ejercicio…), pero hay casos, como este que cuento, en el que no está tan claro.

Es cierto que los cálculos biliares se pueden complicar, pero también es cierto que hay otras opciones antes de pasar por el quirófano, aunque en la universidad no nos las enseñen, pero no podemos encerrarnos en una biblioteca y pensar que no hay mundo más allá. Esta chica estaba totalmente decidida a cambiar de hábitos, incluso a adelgazar si le hubiéramos dicho que así disminuiría el riesgo de padecer cálculos biliares (cosa que es cierta), pero la resi de cirugía (como casi todos los cirujanos), aunque es majísima, si no hay bisturís de por medio pierde el interés y no plantea más opciones. Yo no creo que los médicos tengan que saberlo todo de todo, pero sí al menos conocer las opciones que otras terapias nos brindan, tampoco hace falta que se comulgue con todas las ideas, pero desde el principio de autonomía del paciente, lo correcto es informarle, si es conveniente se le indica lo que está avalado científicamente y lo que no, lo que se cree que puede ser efectivo y lo que no, y todo lo que se considere oportuno; pero una vez que sabemos que el paciente no nos va a hacer caso (rechazando la cirugía en este caso) si le cerramos todas las puertas puede que le conduzcamos por un camino mucho peor que dejar de comer grasas y adelgazar, por ejemplo.

Aquí dejo un enlace de las terapias alternativas que he encontrado para tratar los cálculos de la vía biliar, por comentarios que he leído en algunos foros, al parecer la dieta de desintoxicación de la vesícula funciona muy bien, y no creo que por estar unos días comiendo unos pimientos crudos de más se muera nadie…

http://saludbio.com/content/vesicula-biliar-piedras-colicos-biliares