El Otoño es una estación que genera muchos sentimientos, melancolía, romanticismo, tristeza… y además trae consigo brotes de varias enfermedades víricas. Por suerte hoy en día tenemos vacuna para prácticamente todas ellas, y un sistema sanitario que hace que todos los niños Españoles estén a salvo, si no de contraer la enfermedad, sí de no tener graves complicaciones. Ahora. Por desgracia hace no muchos años esto no era así.

El otro día iba con mi abuela al pueblo e íbamos hablando de la familia, los tíos que no conozco, los que sí, los que solo de oidas… esas cosillas que cuentan las abuelas (un día abriré un blog sobre las historias de mi abuela, que hay muchas bién interesantes), el caso es que me comentó que ella había tenido un hermano que había muerto de joven (cosa que yo no sabía o, al menos, no recordaba), ante mi sorpresa, su comentario fué: “uy, hija”, si antes en septiembre morían muchos niños”. Todo el temario que nos tenemos que aprender sobre enfermedades víricas, vacunas, períodos de incubación, complicaciones, brotes epidémicos… quedó resumida en una frase tan sencilla… La gente terminaba el verano (no me atrevo a poner que volvían de vacaciones porque dudo que así fuera), y temían por la vida de sus hijos, hoy volvemos de vacaciones (aquí si que no dudo) y tememos sufrir el síndrome post-vacacional.

Probablemtente hemos creado un mundo más seguro, pero definitivamente mucho más estúpido…