Category: MIR


Bichos raros

Como ya todo el mundo sabe (y cuando digo todo el mundo, me refiero a que me falta empapelar Madrid), si todo va bien, y si no seguramente también, en Junio me voy a Asturias a pegarme una buena paliza estudiando el MIR. Cuando se lo cuento a alguien normalmente lo primero que me preguntan es:

-¿A Asturias te vas?

-Pues sí, a Oviedo.

-Pero… ¿y eso?

-Pues nada, que hay una academia allí que yo creo que me va a venir muy bien para sacar buena posición en el MIR.

-Ahhh, y hasta cuando te vas?

-En principio hasta Enero, o hasta cuando sea el MIR.

Y pasada esta conversación de perogrullo viene la pregunta del millón:

-Peroperoperoperoooooooooooooo ¿Y tu novio?

-Mi novio se viene conmigo, claro, a “cuidarme”.

O_O <– Esta es la cara más light que he visto.

Y es que a la gente le parece raro que, después de una relación de más de 10 años, habiendo superado una ruptura de más de 3 años entre medias, mi novio se venga conmigo a cuidar de mí mientras yo me pego la chapa de estudiar 12 horas diarias.

Una residente de cirugía que había estudiado el MIR allí también, al comentar con ella la posibilidad de irnos a vivir a las afueras de Oviedo y que mi novio me lleve a clase todos los días me dijo:  “¿Y si discutís un día?” Aquí la que se quedó así O_O fuí yo, que pensé “jamía, ¿que clase de novio tienes tú, que si discutí un día se olvida de todos los compromisos que tiene contigo?” Si discutimos me lleva igual, seguramente no vayamos riéndonos por el camino ni charlando como cotorras, pero me lleva igual, además, estudiando 12 horas al día no creo que tenga mucho tiempo para discutir…

Es cierto que el trabajo de mi pareja le permite moverse por toda España, que gracias a su titulación le resulta casi más fácil trabajar en Asturias que aquí, y que tiene el paro concedido hasta después de que volvamos y además lo puede compaginar con el trabajo, porque al ser trabajos temporales los días que trabajan se dan de baja del paro y siguen cotizando, y todo esto le facilita mucho las cosas a la hora de desplazarse y de poder dedicar gran parte de su tiempo a conseguir que yo no tenga mucho más que hacer que estudiar. Pero últimamente como estoy más pendiente del tema del examen y de la residencia, veo a mucha gente en esta tesitura, me tengo que ir de mi ciudad, ¿que hago con mi pareja? y mi pregunta es: “¿Acaso no sabías desde que empezaste la carrera que ésto iba a pasar? ¿Es que tener que hacer el MIR es una cosa nueva que han implantado este año? ¿Es que no conoces tus limitaciones para no saber si te vas a poder quedar en tu ciudad o no hasta el último minuto?” No sé, son cosas que me pregunto, la verdad, yo entiendo que tengo suerte por tener la situación que tenemos, pero si no la tuviéramos ya hace tiempo que hubiéramos hablado sobre el tema y tendríamos igualmente una solución.

El caso es que cuando cuento mi caso hay gente (no toda por suerte, no vayamos a entender ahora lo que no es) que me mira como si estuviera saliendo con un bicho raro, y yo creo que los bichos raros son ellos, por tener pareja como el que tiene un abrigo en el armario, que si cambia la tendencia ya no sirve.

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El watergate del MIR 2009

Como muchos sabreis, este año se ha liado buena con el MIR. Bueno, se ha liado en los círculos más cercanos y las personas que estamos pendientes de qué pasa con el examen, porque en los periódicos no se ha dicho ni media palabra (creo que en alguno ha caído alguna mención de referencia).

La cuestión es que con tanto caos y tanta opinión (que si ha habido filtraciones, que si las imágenes han perjudicado a unos y beneficiado a otros, que si solo se han enterado los de las academias, que si con menos preguntas hacer las estimaciones es mucho más difícil y nadie sabe por donde le viene el aire…) yo le estoy dando vueltas desde el principio a una historia…

A todos nos ha pasado alguna vez que hemos vivido algún suceso de cerca que luego ha salido en los periódicos, y hemos podido comprobar que se suelen magnificar bastante las cosas, pues de tanto oir que si filtraciones, que si el hijo de algún médico al que habían pedido preguntas, que si pitos que si flautas, no paro de imaginarme algo mucho más sencillo.

Quiero decir antes de contar mi “imaginación” que no tengo ni idea de como funciona la confección del MIR, pero supongo que alguien tiene que hacerlo (y no creo que sea una persona sola) y que alguien tiene que fotocopiarlo, si suponemos que las preguntas las ponen médicos, y muy probablemente con algún cargo (no creo que las ponga ningún resi), también podemos suponer que las fotocopias las hace otra persona, que no es la misma que hace el examen. Supongo que se tendrá que hacer una revisión de las fotocopias y luego se embalarán, y a partir de ahí nadie ve el examen porque las cajas se desprecintan en las aulas con todos los opositores dentro. La rumorología dice que el examen lo ven solo 3 personas (2 que lo hacen y uno que lo fotocopia, dicen), pero siendo este país como es, yo me imagino más que mientras se hace se comenta y que mientras se transporta de un despacho a otro no se hace en un maletín blindado y que mientras alguien desayuna no se tiene bajo siete llaves, sí presupongo que habrá una seguridad que impida leer una pregunta entera y cotejarla con la plantilla, pero un examen con imágenes, a no ser que se oculte intencionada y cuidadosamente, salta a la vista, y ver el número de preguntas que tiene tampoco debe ser muy difícil, aunque sea de pasada.

Toda esta paranoia mental la he montado para que nadie piense que acuso a nadie, porque creo que incluso en las cosas más oficiales, estrictas y secretas hay un margen de error, y más en este país que nos lo tomamos todo a cachondeo.

A lo que voy: yo me imagino a alguien dándose cuenta de que el examen tiene imágenes (ahí ya que cada cual se imagine quien ha podido ser), y pensando “madre mia, pobres chicos, ¡si nadie les ha dicho nada!” y “filtrando” la información como un rumor, confiando en que al final todo el mundo se entere, y me lo imagino ahora, en su casa, pensando… ¡madre mia, la que se está montando por intentar echar una mano! (Sí, en mis pensamientos todo el mundo empieza las frases con “¡madre mia!”).

Sé que seguramente no ha sido así, y que mucha gente, si leyera esto, pensaría, “esta tía es gilipollas y no se entera de como funciona el mundo”. La verdad es que la opción fácil suele ser pensar en lo malo, y en que las cosas se han hecho buscando, o bien el beneficio propio, o bien el mal ajeno. Yo procuro siempre buscar una alternativa a las situaciones que se me plantean, la mayoría de las veces me equivoco claro, pero alguna acierto…