Category: Salud


En esta entrada no me voy a enrrollar mucho, que me lio, me lio, y al final no sé ni lo que digo. La cuestión es, que yo pensaba que desde que se había aplicado la nueva ley antitabaco, la gente se había tomado bastante en serio lo de no fumar en ciertos sitios (colegios, hospitales, en el metro…), aunque siga en debate si se puede o no fumar en otros lugares públicos como bares, dicotecas, paradas de transporte público al aire libre, etc…

Ya por una parte no me parece bien que la gente esté fumando en la puerta del hospital, es un sitio grande en el que siempre hay alguien con ganas de fumar, con lo que la puerta del hospital está contínuamente llena de gente fumando. Bastante le cuesta a algunas personas mayores subir los cuatro escalones que dan a la entrada principal, como para encima tener que hacerlo llenándose los pulmones de humo de tabaco de segunda mano. En este caso yo soy una defensora absoluta de las zonas habilitadas para los fumadores, aunque tenga que ser fuera del hospital (¿tan caro es hacer una sala con 4 paredes y un extractor de humo?). Pero bueno, entiendo la necesidad del fumador y, si la ley les manda a la puerta, ellos obedientes.

Pero lo que no puedo entener, y me tiene lela todavía, es haber podido comprobar que aún hay médicos que fuman dentro del hospital. Y no hablo de un caso aislado, ni de bajarse a los sótanos donde más de 4 plantas te separan de cualquier paciente, sino de despachos en las mismas plantas en las que hay habitaciones. La sensación que a mi me ha dado es que hay un sentimiento de, “que no me vea nadie”, no como antiguamente, que se podía fumar en las escaleras, y allí que nos íbamos todos sin ocultarnos y sin ningún pudor ni remordimiento de conciencia; pero “yo estoy en mi casa y hago lo que quiero”.

No se que opinareis los fumadores, pero una de mis compañeras de prácticas fuma (y bastante) y tmabién se quedó lela cuando lo vió, de hecho ella no fumó (y podría haberlo hecho).

Creo que voy a empezar a hacer chantaje como el que plantean en la viñeta del jueves…

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Otoño

El Otoño es una estación que genera muchos sentimientos, melancolía, romanticismo, tristeza… y además trae consigo brotes de varias enfermedades víricas. Por suerte hoy en día tenemos vacuna para prácticamente todas ellas, y un sistema sanitario que hace que todos los niños Españoles estén a salvo, si no de contraer la enfermedad, sí de no tener graves complicaciones. Ahora. Por desgracia hace no muchos años esto no era así.

El otro día iba con mi abuela al pueblo e íbamos hablando de la familia, los tíos que no conozco, los que sí, los que solo de oidas… esas cosillas que cuentan las abuelas (un día abriré un blog sobre las historias de mi abuela, que hay muchas bién interesantes), el caso es que me comentó que ella había tenido un hermano que había muerto de joven (cosa que yo no sabía o, al menos, no recordaba), ante mi sorpresa, su comentario fué: “uy, hija”, si antes en septiembre morían muchos niños”. Todo el temario que nos tenemos que aprender sobre enfermedades víricas, vacunas, períodos de incubación, complicaciones, brotes epidémicos… quedó resumida en una frase tan sencilla… La gente terminaba el verano (no me atrevo a poner que volvían de vacaciones porque dudo que así fuera), y temían por la vida de sus hijos, hoy volvemos de vacaciones (aquí si que no dudo) y tememos sufrir el síndrome post-vacacional.

Probablemtente hemos creado un mundo más seguro, pero definitivamente mucho más estúpido…